Angiología y Terapéutica de las Enfermedades Vasculares
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Metodología

Luego de una dirección hacia los tratamientos invasivos que caracterizó el desarrollo de la cirugía en el siglo XX en donde las cirugías radicales y con grandes incisiones eran el sinónimo de la buena practica fue surgiendo a fines de este siglo tímidamente durante los años 80 y con gran convencimiento en los 90 una tendencia a realizar los tratamientos en forma menos invasiva en todas las especialidades quirúrgicas.

Evidentemente el cambio de mentalidad, nuevas ideas y tecnologías impulsaron el desarrollo de técnicas de cirugía menos agresivas para el paciente como las vídeo asistidas y la cirugía percutánea. Muchos de estos tratamientos mini-invasivos se han convertido en el tratamiento de elección de ciertas patologías anteriormente reparadas mediante tratamientos quirúrgicos a cielo abierto. Son una alternativa a la cirugía convencional, menos agresiva para el paciente, que permite una rápida y menos dolorosa recuperación.
Específicamente la Cirugía Vascular, desde la aparición de los catéteres, encamina su línea de razonamiento al tratamiento de las enfermedades arteriales desde el interior (lumen) de los vasos. Desde el desarrollo de las técnicas diagnósticas por punción de la arteria (sin hacer o haciendo solo pequeñas incisiones) fueron incorporándose los balones de angioplastia, los stents, las endoprótesis y una innumerable lista de dispositivos, cuerdas y catéteres que hacen al armamento de una rama de la Cirugía Vascular, la Cirugía Endovascular.

En general los resultados obtenidos ponen en evidencia una considerable reducción de la morbimortalidad y a pesar de que muchas de estas técnicas se encuentran todavía en desarrollo, ya han encontrado su lugar en la especialidad. Fue, entonces, una época critica para los cirujanos que debimos adaptarnos a estos nuevos procedimientos, realizar una verdadera “Metamorfosis” de nuestras salas de cirugía, adaptándolas a la tecnología adecuada para poder realizar cualquier tipo de procedimiento, convencional, endoluminal o ambos, con la única finalidad de tomar la decisión terapéutica basada siempre en la mejor conveniencia para el paciente y no en la técnica terapéutica que solo domina.
Sin embargo es indispensable tener en cuenta que no todo lo nuevo es lo mejor y que se deberá tener siempre un espíritu crítico por encima de todos los métodos en desarrollo. Todas estas nuevas tecnologías aplicadas a la cirugía vascular, serán de utilidad para que los cirujanos vasculares no adopten una actitud conservadora sino al contrario dinámica y de cambio. Durante muchos años hemos estado comprometicos con la creación y desarrollo de nuevas técnicas y dispositivos, utilizando todas las herramientas que nos brinda y nos brindara la tecnología.
Durante los últimos 15 años, el entrenamiento de los cirujanos vasculares, junto con los avances en la ciencia y tecnología en el ámbito de la cirugía vascular han desarrollado adelantos en una proporción revolucionaria. Sobre la base de nuestra experiencia diaria y a la continua comunicación con los centros internacionales líderes en la materia, nos es posible, al menos, describir las nuevas tendencias en la esfera de la Cirugía Vascular.

La prevención alcanzará niveles impensados. La disminución de la incidencia de enfermedad coronaria y cerebrovascular obtenida con la intervención es solo una prueba. La erradicación del tabaquismo y el control de las dislipidemias lograrán una disminución drástica de la aterosclerosis. Los aneurismas quizás puedan ser prevenidos sobre la base de distintas líneas de investigación basadas en la aplicación de drogas como doxiciclina, estatinas, angiogénesis, factores de crecimiento fibroblástico o inhibidores específicos de metaloproteinasas.
La tendencia ya existe y se seguirá manifestando. Se hará el procedimiento que con el menor daño tisular o invasividad solucione o mejore el la enfermedad que posee el paciente. La angioplastía con stents ya está establecida desde el final del siglo pasado. Los stents están siendo mejorados con la utilización de potentes agentes antiplaquetarios locales o sistémicos, o con la aplicación de factores para disminuir la reoclusión (restenosis) como la radioterapia local, stents con barreras mecánicas (recubiertos con PTFE o peritoneo bovino), angioplastía por radiofrecuencia, crioangioplastia, láser o stents impregnados con agentes anti-proliferativos.

La cirugía vascular convencional no va a desaparecer pero sí va a cambiar, y probablemente quede restringida para ciertas patologías. Los procedimientos endoluminales reemplazarán en gran parte a la cirugía tradicionalmente abierta. Los aneurismas aórticos, más aun en pacientes con aneurismas complicados, se han transformado en el blanco de la cirugía endovascular. Nuestra experiencia con aneurismas rotos se acompaña de alentadores resultados perioperatorios. Las endoprótesis de última generación, una experiencia de más de setecientos casos, una tecnología que permite realizar tomografías en equipos angiográficos biplanares, la utilización de sistemas de monitoreo intra-aneurismático de presiones, pesan a la hora de analizar los resultados y compararlos con los de la cirugía convencional. La posibilidad de realizar el procedimiento bajo anestesia local, utilizando contraste no iodado, sin clampeo aórtico constituye una gran ventaja para el paciente inestable. Se han desarrollado ya prótesis endoluminales con ramas para la reconstrucción de tramos con arterias viscerales o troncos supraaórticos (arco aórtico) o arterias hipogástricas. Sin embargo hasta que se comercialicen las endoprótesis con ramos laterales, será necesario reimplantar o reubicar los vasos supraaórticos para lograr excluir aneurismas del cayado.

Es imposible predecir qué nuevas tecnologías serán incorporadas. Lo que sí es predecible es que habrá más opciones terapéuticas, menos agresivas y más eficaces que las que aplicamos ahora con tanto esmero y dedicación.
Específicamente nuestro interés por los aneurismas de aorta comienza hace ya muchos años. Desde entonces hemos trabajado en distintas direcciones. Para su detección precoz, hemos organizado tanto en nuestra institución privada como en el sistema universitario al cual pertenecemos semanas para la detección de aneurismas durante las cuales cientos de pacientes se han estudiado mediante ecografías abdominales. Hemos organizado nuestra página web con consultas on-line en todo Latinoamérica.

Trabajamos en distintas instituciones para brindarles a todos los pacientes la misma atención. Somos parte de instituciones público-universitarias como el Hospital de Clínicas José de San Martín o instituciones privadas de alta complejidad y especificidad como la Clínica Sagrada Familia.
En lo que se refiere a prevención estamos trabajando experimentalmente para desarrollar aneurismas en animales y aplicar localmente drogas para detener el crecimiento de los aneurismas. También en pacientes con aneurismas pequeños aplicamos drogas que enlentecen el crecimiento.

Desde ya más de quince años venimos aplicando técnicas quirúrgicas para tratar los aneurismas, algunas de las cuales hemos desarrollado desde sus orígenes. El hecho de tener distintas alternativas de tratamiento y contando con la mejor tecnología en Latinoamérica, nos permite elegir la mejor opción para cada paciente.
Nos hemos comprometido y es nuestra meta ofrecer el mejor tratamiento para los pacientes con un aneurisma de aorta.




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